Siempre adelante

Estaba enmarcado en un lugar de honor, encima de la colección de botellas de vodka, y no podía dejar de mirarlo: era la primera vez que el escudo de Australia y yo estábamos cara a cara. Ninguna objeción al canguro -todo el mundo relaciona al más saltarín de los marsupiales con ese país-, pero…, ¿un emú? ¿A qué político se le había ocurrido eso? ¿Quién fue el lumbreras que decidió poner a uno de los animales más tontos de la creación en el escudo nacional? Un koala habría quedado infinitamente mejor, mucho más comercial. «A mí no me gustaría tener un emú en el escudo de España» justo estaba pensando cuando recibí un codazo desde estribor que interrumpió mis profundas reflexiones. No había reparado en él hasta ese momento, era mi compañero de barra que se disponía a romper el hielo en aquel preciso instante.

Envuelta en un aliento aguardentoso me llegó una aclaración que yo no había pedido. Pero imagino que el tipo, al verme sumido en un mar de dudas, se vio en la obligación de realizar el aporte. «My friend…» empezó diciendo.

A diferencia de lo que me está sucediendo en Chile con los escurridizos protagonistas de su escudo nacional, en Australia no fue difícil conseguir el retrato de sus dos héroes heráldicos. En mi viaje por el outback australiano conocí al emú despeinado que veis en la imagen, el tipo salió a saludarme desde el corral de una casa construida en medio de ninguna parte, al pie de la carretera que conecta Alice Springs con Ayers Rock. No me digáis qué hacía ahí, quizá fuera la mascota de algún colono excéntrico, no lo sé, lo cierto es que fue un contacto bastante surrealista. Los encuentros con la que posa para la primera foto eran en cambio el pan nuestro de cada día en los meses en los que fui australiano. Tantas veces me vio pasar corriendo por nuestro barrio de Melbourne que hasta se acercaba a decir hola. Su retoño sin embargo era un pelín desconfiado, y cuando me arrimaba demasiado enseguida iba a esconderse en la bolsa de mamá; ahí justamente lo acababa de hacer.

¿Y por qué canguros y emúes y no cangrejos? Pues porque canguros y emúes solamente pueden caminar hacia adelante, fisiológicamente les resulta imposible hacerlo hacia atrás. Los padres de la patria quisieron simbolizar así el avance del país. Y esta es la explicación que os puedo dar, una explicación que debéis coger con pinzas porque es la misma que me dio a mí en un bar de Sydney un fulano que ya iba borracho a las doce del mediodía.

Esta entrada fue publicada en Australia, Matt "El viajero". Guarda el enlace permanente.

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