Pesadilla después de Navidad

Oro, incienso, mirra y uranio. Tres camellos no dan de sí para tanto. Melchor, Gaspar y Baltasar necesitarán un nuevo socio que se haga cargo del cuarto presente el próximo día de Reyes. ¿Quién será? Yo siempre aposté por Donald Trump, y va el tío y pierde las elecciones el año pasado. Un desastre.

Me equivoqué de plano con Trump, debo admitirlo. Estaba convencido de que traería el apocalipsis a este mundo y se fue sin tan siquiera haber invadido un país, lo que le convierte en un pacifista comparado con sus antecesores. Vivir para ver. Hablo de memoria pero juraría que ha sido el único mandamás de los  Estados Unidos de América que no ha sacado al ejército a pasear en el último cuarto de siglo. Ya veis que como analista geopolítico soy un completo fracaso. Cierto es que mandó al Ku Klux Klan a la mismísima Casa Blanca, a la desesperada, en un intento por dejar su huella antes de irse, sin embargo la maniobra fue más patética que eficaz, y aquel esperpéntico baile de disfraces ni desencadenó una guerra civil como a él le hubiera gustado ni tan siquiera estuvo cerca.

Escribo todo esto porque se acerca el día de Reyes, fecha del juicio final profetizada por mi paisano Jesús. No será Donald quien apriete el botón… ¿Vladímir Putin? ¿Kim Jong-un? Iremos viendo, pero entretanto vivamos cada día como si fuera el último. Y si llega el 6 de enero de 2022 y nada pasa, sigamos viviendo cada día como si fuera el último.

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