Archienemigos II

A diferencia de los pescadores, que nos regalan su compañía todo el año, estos solo aparecen en primavera. Afortunadamente. A los tortolitos me refiero.

Se presentan en dos modalidades: en parejas sueltas, como los de la foto; y en grandes grupos, a modo de colonias de frailecillos. En el primer caso solo dificultan las labores de embarque y desembarque, mientras que en el segundo directamente las imposibilitan. Están tan a lo suyo que te ven llegar remando y no reaccionan, no son capaces de apartarse ni un milímetro. Deben pensar que los piragüistas formamos parte del paisaje, que estamos en el río para entretenerles, como los patos.

No sé qué estudiarán los jovenzuelos en estos tiempos porque la Real Academia Española dice bien claro que los embarcaderos son los lugares acondicionados para embarcar mercancías o gente. Tiene sentido, y además es la única acepción, no hay una segunda que haga referencia a plataformas para el cortejo de los pipiolos o similar. Para eso ya están las eras.

Y eso era todo lo que tenía que decir sobre los enemigos de los piragüistas.

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