Postres naranjas

Seguir siempre la senda del bien es muy aburrido. Yo eso no lo sabía de primera mano, pero lo sospechaba, así que fui preguntando a todos los seres de luz que encontré en mi camino y su silencio fue aterradoramente elecuente. Por otro lado no parece que pecar sin tregua sea tampoco una buena idea: tengo en mente a Maradona, por ejemplo.

Encuentro mucho más ameno caminar entre ambos mundos, quizá porque en la variedad está el gusto. Sin casarse con nadie, renunciando a ser un Jedi moñas a tiempo completo o un Darth Vader por obligación todos los días de la semana. Las monodietas del bien y del mal tienden a saturar enseguida. Naranjas vitaminadas o bollería industrial nociva de postre, según le pida a uno el cuerpo, esa es mi religión.

Entiendo que mi interpretación del taoísmo no resulta muy ortodoxa, es una manera muy personal de navegar por los misterios del yin y el yang que no se recoge en los libros de filosofía oriental. En cualquier caso yo aquí os la dejo, por si a alguno le sirve de provecho.

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