Toboganes oxidados

Vengo de un tiempo y un lugar extraños, un mundo viejo hecho de adobe en el que a los niños nos daban martinis con gaseosa para que le fuéramos perdiendo el miedo al alcohol: los años ochenta del siglo pasado son ese tiempo, y mi pueblo ese lugar. En semejantes coordenadas espaciotemporales nuestros padres no solo fumaban en casa, sino que además esperaban que sus hijos varones también lo hicieran porque lo contrario podía significar una orientación sexual inapropiada. Añado también que tíos o parientes cercanos nos llevaban periódicamente a los toros a mis amigos y a mí. Alguno se preguntará, ¿y con esos mimbres cómo no acabastéis todos siendo ultraderechistas? Sinceramente no lo sé, es algo que yo también me pregunto.

Pero dejando a un lado las distintas filiaciones políticas, algunas menos democráticas que otras, lo cierto es que todos los de mi generación estamos unidos por un fuerte instinto de superviviencia. No nos mataron ni los espacios cerrados llenos de humo, ni la generalizada apología del alcoholismo juvenil, ni los coches sin cinturones de seguridad, ni tampoco los parques infantiles de hormigón armado con sus toboganes oxidados. El Reno Renardo resumió en una sola canción lo que fue aquella época, así que a él me remito y no me extiendo más: Crecí en los ochenta es de escucha obligada para todos los puretas nostálgicos y muy recomendable para los jóvenes interesados en el mundo boomer.

El vermú de la foto va por todos ustedes, los supervivientes de mi generación, por haber llegado vivos al siglo XXI. Sin gaseosa esta vez, que ya soy un hombre.

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2 respuestas a Toboganes oxidados

  1. M.Rollán dijo:

    Amén hermano. Amén.
    Contenemos trazas de cosas mucho más chungas que los frutos secos.
    Un gargajo de caspa y libre albedrío invencible.
    Emitimos una radioactividad ochentera incompatible con la vida.
    Y seguimos vivos. Lo que es motivo de laudo y lástima a partes iguales.
    Eso sí, la grulla de Kárate Kid ya no me sale como antes. Me crujen las bisagras.

    MR_Zaru

    • josigrock dijo:

      Jakaja, ya no estamos para hacer la grulla, no. Pero la tolerancia al veneno que desarrollamos en aquella época nos ha hecho prácticamente inmunes a todo. Somos duros como cucarachas.

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