Cencellada

Forrest Gump descubrió en Vietnam que existía una infinidad de tipos de lluvia: lluvia finita que pinchaba, lluvia gorda y espesa, lluvia de lado, lluvia desde abajo, lluvia de noche… Pues bien, Valladolid es a las nieblas lo que el trópico a las lluvias: manejamos un catálogo interminable.

Si tuviera que elegir un tipo de tiempo característico de por aquí, uno que imprime carácter y nos define como pueblo, sería justamente este que está jodiéndonos estos días. Las noches heladas y las mañanas escarchadas son tan vallisoletanas como el pan candeal y el vino de Ribera. En el resto del planeta luce el sol cada mañana pero eso no pasa aquí, no señor, aquí la niebla se hace hielo y nos cae encima a todos los moradores del Pisuerga, desde los cormoranes a los paisanos.

Alguno me podría decir que por lo menos la niebla helada nos deja unas postales divinas. Y no se lo negaría, pero sí le diría que por estas mismas fechas hice unas fotos bien bonitas también en Australia. Y estaba en chanclas y camiseta.

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