Calentar las calles

Sé que en Dubai hay una estación de esquí dentro de un centro comercial gigante. Nunca he estado allí pero hace tiempo lo leí en un artículo de prensa donde se resumían algunos de los mayores disparates perpetrados por los de nuestra especie. Y efectivamente, ponerse a fabricar nieve artificial en medio de un desierto es una enorme gilipollez se mire por donde se mire, merecedora sin lugar a dudas de ocupar un lugar de honor en ese ranking. Pensé entonces que habíamos tocado techo, que ya era imposible seguir sumando puntos en el marcador del suicidio colectivo. Me equivocaba.

Aquí en Valladolid nos dedicamos últimamente a caldear las calles con gas butano. Y esto no he necesitado leerlo en ningún sitio, os lo puedo contar de primera mano. Opino que refrigerar desiertos y calentar mesetas invernales son atentados ambientales equivalentes, pero claramente es una corriente de opinión minoritaria. Y a los hechos me remito.

Pachamama tiene más paciencia que una santa, como cualquier madre con sus hijos. Sin embargo llegará un momento en el que se verá obligada a decir basta, y ese momento, aunque nos empeñemos en mirar para otro lado, cada día está más cerca.

Esta entrada fue publicada en Costa Parda. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .