Síndrome de la banda iliotibial

Mira que les gusta a los doctores poner nombres raros a las cosas. Aunque lo cierto es que para mí este y otros palabros del mismo pelo ya me resultan de lo más familiar. Cosas de hacerse runner. Cuando yo era una persona normal, de esas que van a tomar el vino a mediodía, echan la partida de tute por la tarde en su pueblo y se ríen desde la terraza del bar de los que pasan corriendo por la calle con ropa fosforita, nada sabía de todo esto.

Los seguros médicos de los microlimiteros no dan mucho de sí, de eso creo que ya os había hablado. Por eso no puedo aportar demasiada información diagnóstica y vais a tener que conformaros con el dibujo que el kinesiólogo improvisó sobre la pizarra de su consulta para ilustrar mi caso. La banda iliotibial de marras es la que acompaña al fémur por un costado. Podréis comprobar de un vistazo que las personas normales y los fraggles trotones no somos tan diferentes, anatómicamente hablando al menos.

En fin, como las patalogías del sistema musculoesquelético, y particularmente las del tren inferior, no interfieren para nada con el dedo de hacer clic en el ratón, estoy aprovechando este parón para ponerme al día con el trabajo. Falta me hacía. Al empezar en este negocio me prometí a mí mismo no bajar nunca de las setecientas mil manos anuales. En ese momento me pareció un volumen razonable para alguien que pelea por la mera supervivencia, para un tahúr que juega en la segunda división quiero decir. Aún hoy sigo pensando lo mismo. Si lee esto algún bombero, trapecista o, en general, cualquier persona ajena al oficio, le puedo decir que esa es una carga de trabajo normalita, nada del otro mundo: puede despacharse en lotes mensuales de sesenta mil y eso arroja una jornada semanal muy llevadera si la comparamos con la de cualquier currito medio. Sucede sin embargo que la disciplina y yo nunca hemos sintonizado bien. De hecho tengo una facilidad pasmosa para pasarme semanas en blanco dando tumbos por ahí, y eso me obliga a doblar la ración a lo largo de los raros periodos de tiempo en los que estoy centrando. Noviembre está siendo uno de esos meses de sobredosis necesaria para salvar el expediente.

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