Mi casa en Melbourne

Mi casa en Saint Julians me dejaba ver el Mediterráneo de refilón y desde el piso de Porto, si estiraba un poco el cuello asomado al tendedero, podía oler el río Duero. En Mérida viví en una urbanización de gente con perras escoltada por iguanas y seguratas y en Pretoria dentro de una casona rodeada de ibis y un vallado electrificado. En Santiago comparto habitación con un fantasma y en Peterborough, ya sabéis, con mi querida Chikis.

Van siendo unos cuantos hitos en el camino, pero, si tengo que quedarme con un alojamiento estiloso hasta la fecha, ese es sin duda el apartamento alquilado en Melbourne. Por razones obvias esta debía haber sido la entrada que inaugurara la nueva etapa australiana aunque supongo que más vale tarde que nunca.

Leyendo el Hola de la peluquería de mi barrio pucelano he llegado a la conclusión de que todos los famosos sienten un deseo irrefrenable por enseñar a los demás las chabolas en las que viven. Así que allá voy yo también, adelantando trabajo para cuando me convierta en una estrella del poker.

Esta entrada fue publicada en Australia, Preparados, listos... y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Mi casa en Melbourne

  1. Albert dijo:

    Vaya maravilla de casa, que la disfrutes y sigue asi !!

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