Despertadores alados

Sabía que había dejado dicho por aquí algo sobre las alas del tiempo pero no recordaba exactamente qué. Y ahora, apunto como estaba de volver a cargar sobre el tema, he tenido la precaución de pasar páginas hacia atrás de este blog ya cinqueño hasta que he encontrado la entrada que buscaba. Lo hice porque no era cosa de haber escrito blanco antes y ahora escribir negro. Me pasa mucho eso, en líneas generales no soy un tipo coherente. Así arrancaba la entrada de marras:

Los días iguales

Hasta la fecha nadie ha podido volver para contarlo pero existe cierta unanimidad en suponer que los días de los muertos son iguales desde el primero hasta el último: lúgubres, heladores y mortalmente repetitivos. Siendo así de sombrío el asunto, y teniendo en cuenta que a todos nos aguarda el mismo ingrato destino, no parece demasiado inteligente adelantar lo inevitable y transitar por la vida como si estuvieras criando malvas cuando todavía respiras.

Al viajar al pasado de esta manera en muchas ocasiones encuentro frases que ya no son mías, párrafos enteros escritos por alguien distinto a mí, alguien a quien sería incapaz de reconcer si me lo cruzara hoy por la calle. Sin embargo no es el caso esta vez. Suscribo al cien por cien lo dicho entonces.

Hoy cierro una semana llena de días iguales, durmiendo en los trenes e infestada de tapetes reales y virtuales. Las expediciones de la National Geographic recaudan fondos por vías más convencionales pero las mías se financian así. Qué le vamos a hacer. En fin, en medio de este ajetreo al menos he podido estrechar lazos con la cacatúa de la foto, últimamente ya compartíamos hasta el bocata en el apeadero de la estación de mi barrio. Por aquí las conocen como sulphur-crested cockatoo y se han colado por méritos propios arriba del podio de los despertadores alados más eficientes descubiertos a lo largo de mis años viajeros, por delante de zanates mexicanos, ibis sudafricanos y cotorras argentinas. Los graznidos de mi socia y sus compañeras al amanecer eran los que me marcaban el cambio de turno, la hora de regresar del Crown para continuar trabajando en casa. Graznidos para no olvidar cómo vuela el tiempo cuando todos tus días son iguales.

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