Albert Park Lake

Descubrí ese lago el día que corrí el maratón. Se encuentra al sur de la ciudad y el trazado de los 42 km de Melbourne fue diseñado de manera que los corredores deben rodearlo antes de continuar camino hacia las amplias avenidas que bordean la costa. Eso pasa más o menos entre los kilómetros 5 y 10 de carrera. A esas alturas yo aún estaba fresco como una lechuga y tenía tiempo y ganas de ir chocando los cinco a los niños que animaban desde las aceras, y no perdonaba ni a una de las gominolas que me ofrecían a cambio. Todas las devoraba. Las piernas entonces iban haciendo su trabajo sin molestar a su dueño -ya llegarían todas las quejas juntas después, a partir del fatídico kilómetro 30-, y a mí me dejaban libre para ir mirando sin parar a izquierda y derecha, descubriendo a cada paso animales y plantas de un continente completamente nuevo para un fraggle europeo. En una de esas me pareció ver a uno como el de la fotografía.

Aquel maratoniano día pasé demasiado lejos de la lámina de agua y me quedé con la duda, pero el otro sábado regresé por allá, me arrimé bien a la orilla y lo pude confirmar: era un cisne negro. Su exotismo a ojos de los hombres del otro lado del planeta les ha obligado a viajar involuntariamente por medio mundo, así que probablemente los hayáis visto introducidos en parques europeos y americanos, sin embargo Cygnus atratus es una especie australiana endémica. Y sí, son tan estilosos como parecen, pero tienen también la misma mala baba que sus parientes los cisnes mudos con los que convivo en Inglaterra, especialmente ahora, ocupados como están en la crianza propia de esta primavera austral.

Llegar hasta el lago de los cisnes desde mi casa no es tarea fácil: se necesitan treinta y cinco minutos de tren, otra buena tirada en tranvía y después una caminata final de un cuarto de hora. Los aficionados al mundo del motor quizá piensen que me acerqué siguiendo la pista del GP de Australia de F1, porque justo en ese lugar tiene su casa. Pero no, yo soy más de bicis y zapatillas que de coches. Hasta allá que fui para correr mi primer parkrun no inglés.Una línea exótica que rompe la monótona sucesión peterboroughiana. Y en cuanto a resultados…, pues ya lo véis, la conclusión es facilona, allá va el enunciado: «El tipo que corre despacio en el hemisferio norte rodeado de cisnes blancos corre igual de despacio en el hemisferio sur rodeado de cisnes negros». Se diría que los cambios de aires no obran milagros.

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2 respuestas a Albert Park Lake

  1. Alfonso Rivel dijo:

    Excelente el enunciado de cisnes y hemisferios !!! 😂😂😂👍🏼

    Enviado desde mi iPhone

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