Desaprender

Aunque no os lo creáis es mucho más difícil que lo contrario. Después de bastantes millones de manos haciendo las cosas mal, intentar introducir cambios de estilo, por mínimos que sean, cuesta lo suyo. En tu contra juega la inercia brutal de toda esa larga herencia de vicios y también la presión de tener que mantener un volumen mensual elevado para, a falta de win rate, poder sobrevivir del rakeback.

Jugar de manera mecánica como yo lo hago es muy parecido a bajar unos peldaños que te sabes de memoria: podrías hacerlo hasta con los ojos cerrados. Pero si un día alguien añade o quita uno de esos escalones, la próxima vez que te enfrentes a la escalera que creías conocer como la palma de tu mano inevitablemente vas a tener la desagradable sensación que todos hemos experimentado alguna vez en casos así, ese pequeño descoloque producido cuando nuestro cerebro envía de forma automática una orden incorrecta al resto del cuerpo para que responda ante un obstáculo que ha dejado de estar donde se esperaba.

La tarea de arreglar goteras en un tejado es muy similar a la corregir leaks en poker: se trata de distribuir las tejas de manera adecuada, evitando que se desplacen unas al mover otras. Quiero decir que, por ejemplo, es muy sencillo que alguien diga «Te están atracando preflop y  debes 3betear mucho más», pero si no te explica como gestionar los nuevos spots a los que deberás enfrentarte postflop como consecuencia de tu mayor nivel de agresividad, es harto probable que lo que recuperas por un lado se escape por otro.

Abordar en solitario todo este proceso de reciclaje, desaprender para volver a aprender, me supera por los cuatro costados, vamos, que no sabría ni por donde empezar. Pero voy a poder contar con la inesperada ayuda de alguien que se ha ofrecido a echarme una mano y al que siempre le estaré agradecido. Por eso me he decidido a intentarlo. El balón de oxígeno llega en un momento crítico porque el field se está endureciendo cada vez más y no dejan de caer desde arriba viejas glorias para revolcarse en la pocilga de NL 100.

Ya iré contando por aquí como va todo, de momento voy a pasar unos días en España la próxima semana para cargar las pilas. Alguno podría pensar que jugar bien y ganar pasta gansa debería ser más cansado que jugar mal, pero ya os digo yo que no, marcarse gráficas de mono como las mías es matador. Y justo ayer, hablando de esto con un amigo al que hacía tiempo que no veía, tuve que escuchar que Gobo ya no era el de antes, que tenía el pelo muy canoso, que si no sería por el estrés del poker; le respondí que podía ser eso o más bien la talegada de años que me habían pasado por encima. Aunque todo suma, y después de la mano de anoche no me extrañaría haber despertado hoy con un pelo blanco más:

Este no foldea nuts, hay que ser muy chulo para eso. En ese selecto club solo estamos tres o cuatro cracks.

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