Y no terminas de acostumbrarte

Hace ahora cuatro años jugué una de las sesiones de poker que peor sabor de boca me han dejado desde que estoy en esto; de hecho, creo que a pesar de los varios millones de manos acumuladas después, esa tarde maldita aún sigue siendo la number one entre las jornadas aciagas.

Era agosto de 2011 y por aquel entonces el espíritu de Matt no se había apoderado de mí, estaba en España quiero decir, en Pucela para más señas. No soy capaz de recordar la razón por la que en el último momento decidí no ir a mi pueblo para quedarme grindando en la capi, en aquella tarde sabatina de calorina y ventarrónlo que sí tengo grabado a fuego es la mano que desencadenó el principio de la tragedia: 3bet pot, flop de rags y cbet de hero con AK, float del villano con KQ y el turn trae la K, x/r all in y call; llega el river… llega el river con la Q. La secuencia es bastante estándar, supongo, pero todavía no se me ha olvidado porque marcó el inicio de un run de cartas infame en NL 200, del tilt  más salvaje que os podáis imaginar y de unas pérdidas que no anduvieron lejos de los tres mil pavetes.

Aquella noche y el día siguiente los pasé ladrando mi rencor por las esquinas, haciéndome la estéril pregunta: ¿por qué coño no fui yo al pueblo a mamarme como un perro? A propósito de este feeling tan nuestro, Napoleón Tinieblas dejó escrito esto más atrás:

NapoleónEn el poker, al contrario de lo que pasa en el resto de las cosas, la memoria selectiva prioriza el negro sobre el blanco. Mientras que, en general, con el tiempo se dulcifican los recuerdos y tienden a olvidarse las malas experiencias, en este juego del demonio sucede exactamente al contrario: todos somos capaces de recordar la mano maldita que nos dejó a las puertas de una mesa final en un torneo importante o los peores downswings, pero los buenos momentos pasados se volatilizan deprisa, y eso explica el regustillo amargo que siempre solemos tener en la boca los que estamos en el oficio y el por qué transitamos habitualmente por el filo de la ida de olla; hasta en eso es perro el poker.

Por el tonillo del post los más avispados lectores ya habrán podido deducir que en estos últimos días las cosas no me están yendo demasiado bien. Las batallas con los fishes en particular se cuentan por derrotas y… a ver, no quiero que se me malinterprete porque comparto al 100% la idea de que es bueno que los pescadetes sean felices ganando botes de vez en cuando aun haciendo el mono, solo digo que a partir de ahora les pague la fiesta otro, ¿estamos?

Top pair weak kicker, more than enough

Donk’s power

Donde esté un J3o que se quiten las premiums

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