Amazing Kruger

Cuando todo el mundo te habla muy bien de un lugar, de una persona o de lo que sea, corres el riesgo de llevarte una decepción de caballo al conocerlo si tus hinchadas expectativas no se corresponden con la realidad. Pero si alguna vez visitáis el Parque Nacional Kruger Kruger0no os sucederá eso, toda la peña cuenta maravillas y con razón de este gigantesco espacio natural de casi 20.000 km², lo que viene siendo la extensión de la provincia de Cáceres por hacer una comparación doméstica.

El único chasco de la expedición nos lo llevamos antes de entrar en Kruger, en un backpackers cutre a más no poder situado en Nelspruit. Las guías de Lonely Planet siempre me han inspirado la máxima confianza, y de este tugurio en particular decían «this is the best backpackers in Nelspruit»; no quiero ni pensar cómo sería el peor entonces. Bien es cierto que la cita era de 2009 y, visto lo visto, es más que probable que a partir de ese año dejaran de limpiar: los dormitorios olían a choto y era materialmente imposible encontrar un lugar en la cocina donde poner un pie o una mano sin quedarse pegado. Lo mejor del antro fue sin duda la conversación de la encargada de recepción, ahí la podéis ver posando para la foto.

Kruger00Ya en Kruger los alojamientos resultaron más que dignos, y geniales las aventurillas allí vividas. Alguien nos advirtió antes de ir «no penséis ver desfilar la acción como si estuvierais delante de la tele viendo un documental», pero así ocurrió. Probablemente tuvimos una suerte descomunal al presenciar frente a nuestras narices una trifulca entre un leopardo, una manada de perros salvajes y otra de hienas, el caso es que así pasó, y nuestro guía se encargó de repetirnos unas veinte veces después que eramos unos suertudos y que él se pasaba semanas enteras sin encontrar siquiera un rastro de ninguno de estos animales.

Pero si tengo que quedarme con una historia me quedo con la del elefante gruñón. Vivo en una zona bastante taurina y, aunque solo sea por eso, aprendí desde niño a distinguir algunos signos de advertencia de estos animales: si un toro te bufa y comienza a escarbar con la pata en el suelo mientras mira con cara de pocos amigos puedes empezar a ponerte en lo peor. Y esto lo digo porque en mis años mozos recuerdo haberme puesto delante de bóvidos más cerca de lo que lo haría ahora, y en esos trances la sabiduría popular asimilada siempre juega a favor de tu supervivencia.

De elefantes en cambio sé aproximadamente nada. Y al acercanos más de la cuenta al gruñón protagonista de este relato yo tuve la impresión todo el tiempo de estar frente a un apacible hervíboro, como quien ve pacer a una oveja gigante. Pero cuando el orejotas, un macho solitario de cinco mil kilos de peso, se percató de nuestra presencia comenzó a caminar hacia nosotros sacudiendo la cabeza. Y no supe como interpretar ese gesto, no sé, pensé que le molestaban los mosquitos; después ya me enteré de que eso era una advertencia para hacernos saber que no éramos bienvenidos. Advertencia a la que nosotros hicimos caso omiso por pura ignorancia, y claro, cuando pesas cinco toneladas no debes de estar muy acostumbrado a que nadie se te pongo chulito, y menos un mierda de 75 kg como el menda. Tanto le hinchamos la trompa que al final cargó contra nosotros, y si no nos aplastó como a una lata de cerveza fue porque arrancamos in extremis y salimos pitando. Alguno podría pensar que un animal tan grandote es lento y patoso; falso, corren que se las pelan.

Y llegó el momento de endosaros el anexo fotográfico correspondiente. No me gusta contar las cosas en diferido y todo esto ocurrió hace ya más de un mes, pero si he esperado tanto en esta ocasión ha sido porque un israelí con el que coincidimos allí prometió hacernos llegar las fotos que había tomado con su súper réflex. Le dimos nuestras direcciones de correo electrónico al despedirnos y el tío nos dijo «ya si eso os las mando». Hasta hoy. Es curioso, yo siempre había pensado que la expresión «ya si eso» era típicamente española y va a resultar que es universal. Lo que aprende uno viajando.

Así las cosas no me queda más remedio que volver a castigaros con las fotos de mi viejo zapatófono. Empiezo por los «Big Five»para que podáis comparar los del papel con los de carne y hueso. Estos son los cinco animales africanos cuya caza entrañaba mayor dificultad y riesgo, de ahí que los cazadores se refirieran a ellos como «Big Five». Posteriormente el término se generalizó y hoy se puede encontrar en guías turísticas y de fauna salvaje.

Y aquí va un poco de todo: jirafas, ñus, cebras, warthogs, wild dogs, hienas, gallinas de Guinea, etc. Solo el capítulo de aves ya hubiera dado para una entrega aparte, pero pretender fotografiar pájaros con un teléfono móvil es mucho pretender. En fin, aunque no los haya podido atrapar en papel, en la retina me llevo imágenes de animales tan increíbles como el secretarybird (cazador empedernido de serpientes) o el red-billed hornbill (Zazú, prota de El Rey León, pertenece a esta especie de toco).

En Kruger os hartaréis de encontrar impalas -en la imagen los podéis ver con su característica «M» en el trasero (por eso  dicen que son el Mcdonald’s de los leones)- y, supongo que dependiendo de la fecha, carraca europea, que es el ave azulada de la última fila. Otros son más difíciles de localizar, especialmente en las fotografias mierdosas que he subido: venga, a ver quién encuentra primero al cocodrilo, y a ver si alguno es capaz de contar los hipopótamos que se están bañando en el río y los pollos de avestruz que caminan junto a sus papás.

Esta entrada fue publicada en Matt "El viajero", South Africa. Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Amazing Kruger

  1. bj dijo:

    Espectacular. Yo estuve hace 10 años en Masai Mara y fue inolvidable. No tuve ningún percance con los elefantes, aunque una noche me encontré frente a un hipopótamo pastando al abrir la puerta de mi bungalow. Huyó.

    • josigrock dijo:

      ¡Buen viaje te pegaste! Pues por aquí nos decían que los hipopótamos son los animales que más gente se cargan cada año en África. Bajo su apariencia bonachona deben tener bastantes malas pulgas, así que tuviste suerte.

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