Napoleón Tinieblas y otros tarados

Teniendo en cuenta lo extendida que está, seguramente la locura sea capaz de adoptar infinidad de formas aunque a mí siempre se me ha presentado de la misma manera. Como un perro dando vueltas detrás de su propia cola o una mosca estampándose una y otra vez contra el cristal, al que suscribe también le desquicia intentar algo mil veces sin resultados.

Empecé el mes con buen pie y enseguida me coloqué 2k ciegas arriba. Pero más deprisa todavía he conseguido ponerme 2k ciegas abajo. La primera reacción en estos casos es buscar un culpabGobo Spainle fuera, algo o alguien que sin duda se encuentra en el origen de todos tus males y, tan poderoso, que es inútil combatirlo: la batalla está perdida y solo cabe la resignación. En esta ocasión yo la tomé con mi reluciente nuevo avatar, estrenado por cortesía de Pokerstars con motivo de los mundiales: “Joer”, me decía a mí mismo, “además de tener que aguantar el cachondeito general por el 5-1 contra Holanda y el 2-0 contra Chile, esta condenada Selección me está trayendo mala suerte”. Obviamente, después del calentón, rápido caes en la cuenta de que el problema no estaba en la bandera sino en el abanderado.

En el poker, al contrario de lo que pasa en el resto de las cosas, la memoria selectiva prioriza el negro sobre el blanco. Mientras que, en general, con el tiempo se dulcifican los recuerdos y tienden a olvidarse las malas experiencias, en este juego del demonio sucede exactamente al contrario: todos somos capaces de recordar la mano maldita que nos dejó a las puertas de una mesa final en un torneo importante o los peores downswings, pero los buenos momentos pasados se volatilizan deprisa, y eso explica el regustillo amargo que siempre solemos tener en la boca los que estamos en el oficio y el por qué transitamos habitualmente por el filo de la ida de olla; hasta en eso es perro el poker.

Y hablando de memoria selectiva negativa, esta nueva mala racha me ha traído a las mientes la vivida en mi última época maltesa, y unas ganas locas, como las tuve entonces, de convertir mi bankroll en Matusalem y otras sustancias y darme un fin de fiesta por todo lo alto -el 30 de abril de 2013 escribí Havana 7 (mis gustos han ido evolucionando)-. Pero en lugar de hacer eso, y siguiendo el ejemplo de un chiflado ilustre como es Napoleón Tinieblas, voy a colocarme un embudo en la cabeza, que es lo más indicado para los que nos estamos pasando de rosca.

Napoleón Tinieblas y otros locos“Multan a un psiquiatra que recetaba embudos para la cabeza”. La Asociación Española de Psiquiatría ha denunciado hoy las prácticas irregulares de un médico de la clínica psiquiátrica Tranki, en Alicante, que recetaba embudos para la cabeza a algunos de sus pacientes. El Mundo Today, sencillamente geniales.

Esta entrada fue publicada en Pienso, luego.... Guarda el enlace permanente.

6 respuestas a Napoleón Tinieblas y otros tarados

  1. uno del pueblo dijo:

    fulano yo te acompaño en tu locura d alcohol

  2. poolstar80 dijo:

    Solo escribo para que tengas un nuevo seguidor extranjero en tu blog. A ver si te aparece mi ubicación.

  3. josigrock dijo:

    Congrats! Los USA son muy buena elección también.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .