Uno de los nuestros

Cuando algún conocido me pregunta que cómo va mi nueva vida y que qué tal se vive rodeado de tiburones, le respondo que las cosas son diferentes vistas desde dentro, que en el fondo somos como una gran familia…

Al principio yo también imaginaba todo esto de manera muy distinta y debo reconocer que lo que más me sorprendió al entrar en el mundillo pokeril fue la predisposición que tenía la peña a echarte una mano cuando lo necesitabas: jamás me ha quedado una pregunta sin responder porque siempre ha habido alguien dispuesto a ayudar de manera absolutamente desinteresada. Yo he procurado corresponder en la medida de mis posibilidades, y es que, aunque digan lo contrario, no solo el mal rollo se contagia, también el bueno lo hace.

A los más jovenzuelos que únicamente hayan conocido este ambientillo laboral les podría llegar a parecer que esto es lo normal. Pero lo cierto es que -me pongo ahora en modo abuelo Cebolleta- en el mundo exterior que yo he vivido es bastante más común la indiferencia absoluta. Y eso es casi lo mejor que te puede pasar porque rara vez se encuentra a alguien que tienda la mano, casi siempre alargan solo un dedo y es para metértelo en el ojo.

Me llama la atención que el compañerismo esté tan extendido justamente en un sector súper competitivo como es el nuestro. No sé cuales son las razones por las que ha arraigado tan profundamente esa sensación de “pertenencia a la manada”, pero quizá tenga que ver con que en el fondo todos estamos un poco solos frente a nuestros PCs y sentimos la necesidad de estrechar lazos, aunque sea en la distancia. ¡Qué bonito ha quedado eso, coño! No, en serio, confío en que todo siga así porque es, de largo, lo mejor que tenemos.

GoodFellas«For us to live any other way was nuts. Those goody-good people who worked shitty jobs for bum paychecks and took the subway to work every day, and worried about their bills, were dead; I mean they were suckers»

«Para nosotros vivir de otra manera era impensable. La gente honrada que se mataba en trabajos de mierda por unos sueldos de miseria, que iba a trabajar en metro cada día y pagaba sus facturas, estaba muerta; eran unos gilipollas», Henry Hill, gangster excepcionalmente bien interpretado por Ray Liotta en Goodfellas / Uno de los nuestros.

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