Cucuruchos de castañas

Entre la foto de la izquierda y la de la derecha ha pasado más o menos una semana. Se terminó el veranillo y ahora parece que el otoño ha vuelto para quedarse. Llueve casi todos los días y por eso ya no me siento obligado a regar las mesas a diario, a pesar de días como el de anteayer…

Pagaría el doble por tener al figura delante y poder hablar con él. Después de la secuencia preflop, ¿en qué clase de mano nos pondría al otro villano y a mí para pagar instantáneamente con su Ax? A lo mejor el tipo era de los que creen que optar por el fold es un deshonor. Y pensar que yo tengo ese botón pulido… El caso es que cuando llega el river me digo «Vaya, split pot«. Luego ya caí en la cuenta de que la x de su Ax era un 6 y que el tarado había pulverizado mi penosa escalera del idiota. Y digo tarado y no tarada porque ese comportamiento de mono es puramente masculino y porque ninguna de las mujeres que conozco jugaría esa mano así solo con haber recibido un par de horas de formación.  Puestos a especular diría que más bien era un niñato. No creo que abunden los agroabuelos. Para terminar el retrato robot me inclino a pensar que podría tratarse de un poligonero, el típico sujeto que, mostrando un absoluto desprecio por la vida de los demás, adelanta con línea continua en una carretera de doble sentido y te obliga a ir al arcén para sobrevivir. Aunque vete tú a saber…, quizá fuera una monja benedictina en un día de furia.

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